Espiritual, pero no religiosa.

Hace poco me conciencié sobre mis miedos más internos que siempre había pensado que eran normales. Miedos que creí que ya había dejado atrás, desde que empecé a aplicar una nueva filosofía de ver la vida.

Pero primero quiero contar un poco sobre lo que ha sido este proceso de una “nueva filosofía de ver la vida”.


Poco a poco, el budismo se ha infiltrado en mi vida; fue un proceso que comenzó sin que yo me diera cuenta. Desde hace unos 4 años comencé a interesarme mucho por las religiones orientales, uno de mis mejores amigos es budista y en un momento de mi vida bastante complicado decidí investigar un poco por mi cuenta. Fuí a charlas de varios maestros, talleres, retiros, leí libros… incluso hice unos cuantos viajes a diferentes monasterios budistas en España. Llegué a pasar unos días estudiando budismo en el monasterio budista Shakya Tashi Lyng en Garraf y hasta hice un viaje sola a Japón para conocer mas sobre el camino Zen durante 2 meses (entre otras cosas, claro). Inmediatamente me identifiqué; mi vida dio un vuelco y sentí que tenía un sentido de vida que iba más con lo que yo soy como persona. Desde ahí todo ha sido un proceso que se ha dado muy naturalmente, todo fue saliendo sin buscarlo mucho. Además el año pasado empecé a estudiar teología por que mi familia me educó en el catolicismo y siempre he tenido curiosidad por todo eso, a nivel histórico y filosófico.

Hace tres años tuve un problema que afectó a mi cuerpo y mi metabolismo cambió drásticamente. Recurrí al yoga, me inicié en la meditación y puedo asegurar que me ayudó muchisimo. También tuve que cambiar mi dieta, dejé de fumar y de tomar alcohol. Nunca me ha gustado el café, ni las sustancias que alteran el cuerpo y la mente, así que en ese sentido no he tenido problema.


Después de esto salí muy convencida de todo, continúe haciendo yoga. Me interesó muchísimo la meditación y leí varios libros de Osho, Deepak Chopra, Eckard Tolle y de otros maestros de diferentes filosofías y religiones, incluidos la cabalá, hinduismo, el tao, el cristianismo místico, sufi, la filosofía hermética, etc; por unos días, iba unas charlas con un señor que había tenido muchas experiencias con maestros importantes en India, China y Japón; También conocí a la que ahora es mi “maestra” y quien me metió también el mundo del Reiki, Hekai y los cristales y piedras. Por cuestiones de tiempo tuve que dejar de asistir a estas sesiones, pero eso solamente alimentó mi curiosidad en estos temas tan diferentes, nuevos y llamativos para mi. Después de irme de viaje y conocer diferentes personas que ayudaban y simplemente eran de diferentes culturas, pude trabajar en mejorar mi amor hacia mi misma y mi tolerancia hacia los demás. Todo esto se volvió importante para mi, tanto que mi último tatuaje ha sido el tercer chakra: “manipura”.

En este momento llevo unos meses sin ir a clases de Yoga por que el sitio donde iba se mudó de local y ando buscando algún sitio por mi barrio que me llame la atención. He probado alguno, pero todavía no me convencen demasiado.

Sin embargo, sigo curioseando sobre tantra, budismo y otras culturas, filosofías y religiones. Realmente se ha vuelto una forma de ver la vida; no sigo ninguna religión, ni ningún dogma… sino que simplemente leo e intento aprender sobre todo un poco y me formo mi propio criterio y escojo lo que quiero aplicar para mi vida y lo aplico a mi día a día, no pretendo ser predicadora, ni ser seguidora de una filosofía o religión en específico, sino que es algo más personal y mas espiritual… todo lo que aprendo lo veo como herramientas para lograr ser libre. Si debo ponerme una meta es: ser libre. Es su mayor sentido de la palabra, no quiero estar atada a nada ni a nadie, simplemente quiero vivir el presente con libertad, sin ego y sin apegos.


En fin, gracias a todo este interés por la fé me di cuenta que estoy condicionada por mis miedos: todavía no soy libre. Yo (al igual que todos) nacimos libres de miedo, libres de todo. Toda nuestra experiencia de vida nos va marcando de una u otra forma y nos marcamos poco a poco; hay que empezar por saber dónde están esas marcas y cómo trabajar con ellas para irlas borrando poco a poco.